miércoles, septiembre 09, 2009



Había de morir tarde o temprano; alguna vez vendría tal noticia.
Mañana, y mañana, y mañana se arrastra con paso mezquino día tras día hasta la sílaba final del tiempo escrito, y la luz de todo nuestro ayer guió a los bobos hacia el polvo de la muerte. ¡Apágate, breve llama! La vida es una sombra que camina, un pobre actor que en escena se arrebata y contonea y nunca más se le oye. Es un cuento que cuenta un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada.

Macbeth

miércoles, agosto 12, 2009

Jon Snow



La noche se avecina, ahora empieza mi guardia. No terminará hasta el día de mi muerte. No tomaré esposa, no poseeré tierras, no engendraré hijos. No llevaré corona, no alcanzaré la gloria. Viviré y moriré en mi puesto. Soy la espada en la oscuridad. Soy el vigilante del muro. Soy el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, el cuerno que despierta a los durmientes, el escudo que defiende los reinos de los hombres. Entrego mi vida y mi honor a la Guardia de la Noche, durante esta noche y todas las que estén por venir.

viernes, agosto 07, 2009

Autos




viernes, julio 10, 2009

Bogota



Un poco Bogota, un poco nostalgia, un poco volver, un poco luz y sombras, un poco flores y lluvia, un poco poesia o prosa, un poco yo mismo

miércoles, julio 01, 2009

Ratchet?

viernes, junio 26, 2009

RIP MJ

Los 30

Diego Camargo es un tipo increiblemente divertido y una gran persona... pero lo odie por escribir esto:


El Ataque de los 30...
Hay que admitirlo; llegar a los doce fue el primer orgullo de crecer; ya se podía entrar a ver películas de mucha acción y más muertos sin miedo a que lo echaran a uno en la entrada del cine. Los 18 fueron también memorables: emborracharse con la anuencia del gobierno era un privilegio que tardó toda la vida en aparecer. Los 27 estaban bien... superar con relativa dignidad la edad a la que se mató Andrés Caicedo daba aires de grandeza.
Pero luego llegaron los 30 y la vida se convirtió en una seguidilla de sucesos insípidos y miserables que, si tenemos suerte, se romperá con la emocionante aparición de los 40 y sus lumbagos, sus sospechas de Alzheimer, sus exámenes de próstata, sus funerales de amigos y sus complementos de calcio y vitamina B. Acepto gustoso cualquier cosa que lo saque a uno del profundo estado comatoso en que lo sumieron los malditos 30.
Y es que lo más tormentoso de llegar al cuarto piso (1) es descubrir que todavía es demasiado temprano para recoger los frutos de una vida de buen trabajo... pero que también es demasiado tarde para empezar a sembrar frutos de lo que sea o para conseguir un buen trabajo.
Si ya llegó a los 30 renuncie a sus pretensiones de felicidad y sepa que hace rato pasó por el punto más alto de su existencia... ya nada será mejor de lo que fue hasta ahí. De ahora en adelante todo viene en descenso, al menos hasta que haya aprendido a resignarse (que es lo que pasa a los 40); solo entonces encontrará algo de alivio para su dolor.
Acepte de una buena vez que dormirse después de la media noche le costará un día completo de recuperación; a menos que se haya tomado cuatro aguardientes, en cuyo caso le tomará tres días... una semana si además se comió unos camarones al ajillo. Aprenda a convivir con la certeza de que por más ejercicio que haga y más tratamientos que use, su abdomen se abultará y su cabeza se despejará; su pantalón ascenderá hasta tapar el ombligo y los pelos de su nariz crecerán hasta asomarse al mundo.
Admita que a los treinta gana más dinero que a los veintitantos, pero que tiene menos cosas divertidas en qué gastarlo. Deprímase recordando a las niñas de 6 años que lo perseguían en su barrio de adolescencia, y que ahora se han convertido en hembras memorables con novios inflados a punta de esteroides a los que uno les pudo romper la crisma hace 18 años.
Sufra descubriendo que los tenistas son considerados ancianos a los 30, y que es virtualmente imposible alcanzar a encender 30 velas en una torta sin que las primeras se derritan sobre la crema.
Llore en silencio cuando sepa que sus personajes favoritos de niño (como Mazinger, Meteoro, los Thundercats y hasta Alf) se han convertido en íconos retro, y que muchos adolescentes de hoy no comprenden por qué uno tuvo que acostumbrarse a la idea de oír mucha música sin andar con un talegado de CDs.
Si tiene 30, atérrese calculando que la última vez que vio a Colombia en un mundial usted tenía 15 años... la misma edad que hoy tienen los que nacieron durante ese mundial.
Ojo... a los 30 años John Wayne había protagonizado 76 películas; Bolívar ya había liberado a Venezuela; Albert Einstein había concluido que E=MC2; Beethoven había escrito 26 sonatas, 3 conciertos y una sinfonía; Pamela Anderson había sido conejita Playboy 5 veces; Alejandro Magno había conquistado el mundo conocido; y ni usted ni yo hemos hecho nada de lo que nadie se vaya a acordar la semana entrante.
¿Ya se deprimió? Espere que descubra cuánto se ganaban Tiger Woods, Shakira y Juan Pablo Montoya antes de los 31... ellos rompieron el molde, los demás estamos condenados a vivir la peor época de nuestras vidas entre los 30 y los 39 años.
Lo único bueno de esta edad, es que uno puede resultar igualmente atractivo para una señora de 40 años como para su hija de 20.
(1): Sépalo: llegar a los 30 años es alcanzar el cuarto piso, no el tercero. Se trataría del tercer piso si usáramos el sistema español, en el que el primer piso de un edificio es la planta baja y el segundo piso es la primera planta... de todas maneras una caída del cuarto piso o la tercera planta duele igual.
Por Diego Camargo
Diego Camargo es periodista y uno de los comediantes más reconocidos del país. Su show A ver si es tan Machito prepara su gira internacional. Camargo ha sido director de televisión, columnista de tecnología, locutor de radio y cuentero, pero no sabe si logre llegar a los 39 años incólume.

jueves, junio 25, 2009

Otro yo

Y comienzo el dia pensando...

bueno, estoy como en ese momento de verguenza que me hace pensar en todo lo que he sido, en todo lo que soy y en lo que me convertire... y verguenza no por ser, sino por no intentar, por ser en ocasiones cobarde, por no luchar lo suficiente o levantarme lo suficiente. Pero aqui estoy..

martes, junio 16, 2009

30 años

De la pelicula Efectos Secundarios

"Y así te llegan las netas, en el lugar mas idiota, en el momento menos adecuado, como el amor o la muerte o los 30 y entiendes no hay una estadística para el caos, si hay casualidades y mariposas, pero nunca son las mariposas que esperas…

La verdad es que no importa si te has muerto una o dos veces o ninguna siempre estas empezando de nuevo, en el fondo no hay nada que hacer, siempre tendrás 18 porque eres joven solo una vez, pero inmaduro para siempre, no hay instrucciones para cumplir 30 pero si las hubiera serian estas:
Haz una lista de todo lo que no te gusta de ti y luego tirala
Eres el que eres y después de todo no es tan malo como te imaginas un domingo de cruda
Tira el equipaje de sobra, el viaje es largo, cargar no te deja mirar hacia delante y además jode la espalda
No sigas modas, en 10 años te vas a morir de vergüenza de haberte puesto eso de todas maneras
Besa a tantos como puedas, deja que te rompan el corazón, enamórate date en la madre y vuelve a levantarte
Quizás hay un amor verdadero, quizás no, pero mientras lo encuentras, lo bailado ni quien te lo quita
Come frutas y verduras, neta vete acostumbrando a que no vas a poder tragar garnachas toda la vida
Equivócate, cambia, intenta, falla, reinvéntate, manda todo al carajo y empieza de nuevo cada vez que sea necesario
De veras no pasa nada, sobre todo si no haces nada, prueba otros sabores de helado, otras cervezas, otras pastas de dientes
Arranca el coche un día y no pares hasta que se acabe la gasolina
Empieza un grupo de rock, porque no, toma clases de baile, aprende italiano, invéntate otro nombre, usa una bicicleta, perdona, vete a la chingada, olvida, deja ir, decide quien es imprescindible, mientras mas grande eres, mas difícil es hacer amigos de verdad, y mas necesitas quien sepa quien eres, sin que tengas que explicárselo, esos son los amigos, cuídalos y mantenlos cerca,
Aprende que no vas a aprender nada
Pero no hay examen final en esta escuela, ni calificaciones, ni graduación, ni reunión de ex alumnos, gracias a Dios
Felices 30 viejo
Bienvenido al resto de tu vida

jueves, febrero 19, 2009

Texto Again...

EL OTRO LADO

"Irías a ser muda que dios te dio esos ojos?"
Altazor, Canto II Vicente Huidobro

El metro te regala una secuencia del mundo. Casi una película muda. Cuadros salpicados de sudor. En esencia todo y nada. Se te escapa más allá de la persistencia en tu retina. Un movimiento de peces de colores interrumpido por el pasajero de gabardina que te observa cínicamente.

Optas por cambiar de puesto y volver a tu soledad cosmopolita. Escribes un poco en tu cabeza las imágenes que te devuelve la filosofía del silencio apretado. La costumbre de callar. Te bajas y es un poco más de aire. La Estación te permite estirar las piernas y encontrar la forma de tu cuerpo. Tus movimientos oscuros. Tus ritos. En ese instante la ves a ella.

Ella vestida como un atardecer. Cargada de sutiles palabras sin decir. Ella con ojos de pájaro que aun no parecen verte. Ella con un cuerpo que te recuerda la ciudad hermosa recortada en el horizonte. Ella al otro lado de la vía. Piensas que debes dejarlo así. Subir a tu línea y archivarlo como un recuerdo grato del día. Olvidar el asunto después. Y entonces el mecanismo de los destinos actúa. Ella te mira. Te entrega un poco de su silencio. Un barco que parte a la deriva.

Te sientes un poco tonto. Te mezclas con el bullicio y sin embargo esos ojos siguen ahí. Escudriñando. Buscando. Lo decides entonces. Te lanzaras por las escaleras, te dirigirás a ella con seguridad, aparentando una timidez que no posees, te presentaras. La invitaras a un café. Jugaran al rito de los pares. El símbolo dual de las charlas preparatorias.

Y lo haces. Te lanzas por las escalas. El niño llorando que retrasa a su mama te distrae unos segundos, es demasiado tarde. La has perdido de vista. Te maldices. Tu tren acaba de irse. Ella no esta. Buscas con los ojos desesperados. La rueda de los destinos sigue girando mientras solo ves colegiales y parejas entrando a los vagones. Optas por subirte y guardas la esperanza de encontrarla en la próxima estación. El tren se marcha contigo a dentro.

Al otro lado de la vía hay una mujer, que se pregunta donde esta el joven que la observaba tímidamente. Un joven con manos de niño y que se mueve como un pez de colores en el agua.